Los amigurumis parecen complicados y no lo son. Casi todos se hacen con un único punto — el punto bajo — repetido miles de veces.
Lo que los diferencia de otro proyecto de ganchillo no es la dificultad, sino tres decisiones técnicas.
Tres cosas definen el amigurumi: un ganchillo más pequeño del que pide la lana, para que no se vea el relleno; el trabajo en espiral sin cerrar vueltas, para que no haya costura; y rellenar poco a poco mientras avanzas. El punto en sí es siempre el mismo.
Ganchillo pequeño, tejido apretado
La primera regla y la que más se incumple.
Si usas el ganchillo que recomienda la etiqueta, el tejido queda con huecos entre los puntos — y por esos huecos se ve el relleno blanco. Un muñeco así parece mal hecho por mucho cuidado que hayas puesto.
Para lana worsted, la etiqueta suele sugerir 5 o 5,5 mm. Para amigurumi baja a 3 o 3,5 mm. El tejido cuesta más de trabajar, se avanza más despacio y el resultado es un muñeco firme que mantiene la forma.
Si al terminar una pieza ves el relleno a través de los puntos, la solución no es apretar más al tejer: es bajar de ganchillo.
En espiral, sin cerrar
En ganchillo normal en redondo, cada vuelta se cierra con un punto enano y se empieza la siguiente con cadenetas. Eso deja una línea de unión visible, que en un muñeco recorre todo el cuerpo como una cicatriz.
El amigurumi se trabaja en espiral continua: al terminar una vuelta simplemente sigues con la siguiente, sin cerrar ni encadenar.
El problema es evidente: no hay nada que indique dónde empieza la vuelta.
La solución es un marcador. Un imperdible, un clip o un trozo de hilo de otro color en el primer punto de cada vuelta, que vas moviendo según avanzas. Sin él perderás la cuenta, y en amigurumi la cuenta lo es todo — una vuelta con un punto de más deforma la pieza entera.
Aumentos y disminuciones
Toda la forma sale de dos operaciones:
Aumento — dos puntos bajos en el mismo punto de la vuelta anterior. La pieza crece.
Disminución — dos puntos tejidos juntos como uno solo. La pieza se cierra.
Una esfera básica, que es la base de casi cualquier cabeza:
| Vuelta | Instrucción | Total |
|---|---|---|
| 1 | 6 pb en anillo mágico | 6 |
| 2 | aumento en cada punto | 12 |
| 3 | 1 pb, aum repetir | 18 |
| 4 | 2 pb, aum repetir | 24 |
| 5–8 | 1 pb en cada punto | 24 |
| 9 | 2 pb, dism repetir | 18 |
| 10 | 1 pb, dism repetir | 12 |
| 11 | dism en toda la vuelta | 6 |
Crece, se mantiene recta, se cierra. Ese patrón — con más o menos vueltas — es la estructura de casi todos los amigurumis que verás.
La disminución normal deja un pequeño bulto visible. La versión invisible — insertar el ganchillo solo en la hebra delantera de los dos puntos y tejerlos juntos — desaparece por completo en el tejido. Es un cambio mínimo y la diferencia entre un muñeco de aspecto casero y uno de aspecto profesional.
El relleno
Se subestima constantemente, y decide el resultado final tanto como el tejido.
Rellena mientras avanzas, no al final. Una vez que la abertura se estrecha ya no puedes repartirlo bien.
En cantidades pequeñas. Meter un puñado grande crea bultos que se marcan a través del tejido. Trozos pequeños, empujados con el mango del ganchillo o un lápiz.
Más de lo que parece. Un amigurumi bien relleno está firme al apretarlo. Uno poco relleno se arruga y pierde la forma en cuanto se manipula.
Menos en las piezas pequeñas. Brazos y orejas finas suelen ir con muy poco o sin nada, porque el relleno las vuelve rígidas y hace que sobresalgan de forma antinatural.
Montaje
La parte que más frustra, y no es tejido sino costura.
- Sujeta primero con alfileres. Coloca todas las piezas y míralas antes de coser nada. Un centímetro de diferencia en la posición de un ojo cambia por completo la expresión.
- Cose con la misma lana y una aguja lanera de punta roma.
- Deja hebras largas al cerrar cada pieza — treinta centímetros — para coser con ellas.
- La simetría importa más que la perfección. Dos ojos igual de torcidos parecen intencionados; uno recto y otro torcido, no.
Seguridad si es para un niño
Esto no es opcional:
- Nada de ojos de seguridad para menores de tres años. Se llaman así, pero pueden desprenderse. Borda los ojos con hilo.
- Nada de botones, cuentas ni piezas pequeñas cosidas.
- Refuerza todas las costuras y remata bien las hebras.
- Usa lana lavable a máquina. Un juguete infantil acabará necesitándolo.
Un muñeco bordado tarda quince minutos más y es la diferencia entre un regalo y un riesgo.
Lee también: los grosores de lana explicados.
Preguntas frecuentes
¿Qué ganchillo se usa para amigurumi?
Uno más pequeño del que indica la etiqueta de la lana, normalmente entre 2,5 y 3,5 mm para lana worsted. El tejido debe quedar apretado para que el relleno no se vea entre los puntos.
¿Por qué se trabaja en espiral y no en vueltas cerradas?
Porque cerrar cada vuelta con un punto enano deja una costura visible que recorre el muñeco de arriba abajo. En espiral no hay unión, así que la superficie queda uniforme.
¿Cuánto relleno hay que poner?
Más del que parece necesario, y en cantidades pequeñas y repartidas. Poco relleno da piezas blandas que se deforman; mucho de golpe crea bultos. Se rellena poco a poco mientras se avanza.
¿Se ven los puntos aunque apriete mucho?
Si se ve el relleno, el ganchillo es demasiado grande, no es cuestión de fuerza. Baja medio milímetro y el problema desaparece.
¿Son seguros los ojos de seguridad para un bebé?
Para menores de tres años, no. Aunque se llamen de seguridad, pueden soltarse. Para bebés, borda los ojos con hilo, que es la única opción realmente segura.
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